AL FINAL.
AL FINAL.
El tiempo muerde el pasado
se llaga en cada esquina.
Duele cada pared
que atrapó sonrisas,
regalos, lágrimas,
silencios enfermos.
Duele ese techo
que detuvo a la lluvia
haciéndola gritar con su fina voz.
Duele el piso
tantos pasos inconclusos.
Duele la mesa vacía.
Duelen las sillas,
esperando se compadezca el tiempo.
LA MANO DE NADIE
